Lucía Lozano Uribe, una historietista colombiana de los años noventa

Por Lina Flórez y Estefanía Henao

Lucía Lozano es comunicadora social de la Pontificia Universidad Javeriana de Bogotá. Estudió bellas artes en Art Students League en Nueva York, y posteriormente estudió ilustración con Ródez (Édgar Tito Rodríguez), en la Universidad Jorge Tadeo Lozano. Creadora de la tira “Lucrecia” que fue publicada en 1992 en la revista de cómic ACME y en el periódico Concorde de la comunidad francesa en Bogotá en los años 1995-1999. En los años noventa creó el personaje ELBAC, para TV Cable, alrededor del cual giró una estrategia de mercadeo que incluía una tira cómica mensual realizada por Lucía.

El inicio en la caricatura

Lucía nació en Bogotá en 1962, en un ambiente familiar rodeado de literatura y arte. Recibió de su madre Graciela Uribe —activista por los derechos ciudadanos de las mujeres— y su padre Fabio Lozano Simonelli —político, escritor y periodista— el amor por la pintura, la música y la escritura y un afán por contribuir a la sociedad. Asimismo, su tía, la artista Margarita Lozano jugó un papel fundamental en su formación artística, pues acudiendo a su taller desde pequeña, viendo sus pinturas y sus trazos, pudo reconocer su propia pasión por la creación artística. 

Fue en la Universidad Javeriana, cuando estudiaba comunicación, donde empezó a explorar la caricatura política. Como narra la misma Lucía: “teníamos un periódico que se llamaba Signo, y yo me encargaba del diseño, ilustración y caricatura política. En la misma época, existía en la Javeriana una publicación que se llamaba Hoy en la Javeriana, y con unos amigos medio locos creamos una versión que se llamaba Hoyo en la Javeriana, era una versión súper crítica de la política, de lo que pasaba en la Javeriana, y ahí también yo hacía mis ilustraciones y mi caricatura política, recuerdo una en especial en la que satirizaba a Turbay y a Álvaro Gómez”.

Lucía Lozano Uribe con su hermana. Foto de: https://fabiolozanouribe.net

Lucía Lozano Uribe. Foto de: https://fabiolozanouribe.net

Su paso por el audiovisual y el diseño editorial

A mediados de los años ochenta Lucía se incorporó al equipo de producción de la serie documental Yuruparí, una serie que registró ampliamente fiestas y costumbres colombianas y fue emitida entre 1983 y 1986, coproducida por Audiovisuales y FOCINE y dirigida por la antropóloga y documentalista Gloria Triana, con quien trabajó varios años como asistente de montaje y después montajista. Su experiencia en Yuruparí le permitió acercarse y aprender más sobre las diferentes manifestaciones culturales en Colombia, así como sobre la producción audiovisual y la fotografía. 

A finales de los años ochenta Lucía viajó a Nueva York, donde estudió Bellas Artes en Art Students League de. Posteriormente se incorporó al equipo del Himalayan International Institute en Pensilvania, donde durante tres años realizó desarrolló proyectos editoriales para las publicaciones del Instituto. 

“Eso fue antes de los computadores y todo, entonces ilustración que se necesitaba ilustración que hacía yo. A veces era cómica, a veces seria. Aprendí el arte del diseño gráfico, la fotografía, el cuarto oscuro. Fue un trabajo delicioso y muy enriquecedor”.  

De izquierda a derecha: Elena Valencia, Jorge Ruiz Ardila y Lucía Lozano Uribe, 1986. Compañeros de trabajo en la serie Yuruparí. Foto de la colección personal de Lucía Lozano.

Su retorno a Colombia y la creación de “Lucrecia”  

A comienzos de los años noventa Lucía regresó a Colombia por motivos familiares. Comenzó a estudiar ilustración en la Universidad Jorge Tadeo Lozano con Édgar Tito Rodríguez, conocido como Ródez. En medio de ese ambiente del Arte y la Ilustración conoció a Juan Carlos Nicholls, Bernardo Rincón y a otras personas del Taller del Humor. Sería allí donde saldría a la luz “Lucrecia”, un personaje que durante años Lucía había dibujado para sí misma. Así, en 1993 colaboró con “Lucrecia” en la revista de cómic ACME, donde participaban varios miembros de este colectivo.

Lucía explica cómo apareció “Lucrecia” en sus dibujos: “empecé a dibujar el personaje en sí, por un par de años, dibujaba y salía esa mujer con la nariz así y las piernas flaquitas, y cada vez que la dibujo sale así, no lo puedo evitar. De pronto esa mujer empezó a tener voz y empezó a decir las cosas más chistosas, y yo sentía que no era yo, que yo era solo como un canal. Para mí fue muy sanador todo ese proceso, porque empezó a tomar voz después de una época muy difícil, ella empezó a tomar la voz y a darme fuerza”.

Más tarde, a mediados de los años noventa Lucía Lozano colaboró con la tira de “Lucrecia” en el boletín interno de la comunidad francesa Concorde, en el que fue publicada con el nombre de “Les Femmes”. También participó con algunas ilustraciones editoriales para artículos o eventos de la comunidad.

Concorde, febrero de 1997, # 61. Colección de la Biblioteca Nacional de Colombia.

Concorde, marzo de 1997, # 62. Colección de la Biblioteca Nacional de Colombia.

Allí, Lucía pudo explorar y dar mayor libertad a su personaje, abordando en especial temas que consideraba relevantes sobre el hecho de ser mujer en una sociedad tan patriarcal como la que le tocó vivir. Al respecto afirma:

“El tema de la mujer siempre me ha parecido fascinante. En mi generación ser mujer no era fácil, ahora las mujeres han tomado una voz mucho más fuerte. Para mí Lucrecia fue una forma de expresarme y darle voz a muchísimas mujeres que sentían lo que yo estaba sintiendo y de reírme un poco de mí misma que es tan importante en la vida. Así fue como nació Lucrecia, simplemente porque tenía que nacer. La empecé a dibujar y después de un tiempo empezó a hablar. Adquirió vida por sí misma. Y también así de pronto la abandoné\”.

Entre sus influencias se destacan la francesa Claire Bretécher y el argentino Roberto Fontanarrosa. También admira a la argentina Maitena Inés Burundarena con su serie \”Mujeres alteradas\”. Lucía admira a las mujeres caricaturistas por haber persistido hasta lograr ofrecer sus trabajos al público dentro de un ambiente dominado por los hombres. Sobre sus trabajos afirma que tanto Bretécher como Fontanarrosa la impulsaron a hacer algo más atrevido: una Lucrecia fiel a sus convicciones, sin ceder a los estereotipos imperantes en la época.

Con la confianza puesta en “Lucrecia”, Lucía buscó nuevos espacios de publicación. Tocó a las puertas de grandes publicaciones del país como Semana y El Tiempo, sin embargo, su propuesta no tuvo la mejor recepción, pues incluso dio con quienes interpretaron su creación como una ofensa hacia las mujeres.

Ilustración de Lucía Lozano para la Fiesta de la música. Concorde, junio de 1995, # 46. Colección de la Biblioteca Nacional de Colombia.

ELBAC y el contenido dirigido al público infantil 

Por esa misma época, a mediados de los años noventa, Lucía participó en un concurso para crear la mascota de TV Cable, donde resultó ganadora con su propuesta de ELBAC, un personaje en el que Lucía reveló otra parte de sí, pues ella, como este personaje, hacía las cosas un poco \”al revés\”. Dos meses más tarde, al ver que no pasaba nada con su personaje, Lucía les presentó una estratégia de mercadeo, que de inmediato fue aprobada, vinculándose así a la compañía:  

“Cree a la mascota, un extraterrestre que se llamaba ELBAC, “cable” al revés. Terminó con su propia revista, entonces yo hacía la tira cómica todos los meses, la escribía, la dibujaba, y además me encargaba de todo el contenido de la revista, que incluía información interesante y actividades para niños. Y me encantó, porque siempre me ha gustado trabajar con niños y entrar en su mundo. Fue un trabajo muy lindo. Duró de 1996 al 2000. En 1999 me fui del país para casarme y seguí trabajando para TV Cable remotamente hasta que la compañía fue vendida a una multinacional”.

Páginas de la historieta Elbac. Sin fecha. Colección personal de Lucía Lozano.

A través del proyecto de ELBAC, Lucía realizó varias actividades, concursos, celebraciones e incluso eventos de carácter filantrópico con organizaciones dedicadas al cuidado de niños vulnerables. Lo que empezó con una sección de cuatro páginas en la revista de los suscriptores de TV Cable, pasó a ocho y después 12, y terminó convirtiéndose en una revista propia en la que ELBAC era el protagonista. Creció tanto que incluso desde el exterior Lucía se encargaba de la parte creativa, estratégica y de mercadeo.

El personaje ganó su público y permitió crear una comunidad a través de un club de amigos que se llamó “El círculo Amarillo”, como aparece en una nota del periódico El Tiempo del 28 de noviembre de 1996: “Elbac llegó hace ya un año, y en ese tiempo ha formado un círculo de amigos con cerca de 6000 niños. El Círculo Amarillo -amarillo como él-, es el nombre del club infantil de TV CABLE”. Así mismo se menciona la historieta y las temáticas que allí se trataban: “Los socios del Círculo Amarillo llegan a Elbac a través de la Revista Cable que trae, todos los meses, unas páginas dedicadas a ellos. Esas páginas incluyen la historieta de Elbac, que cuenta sus aventuras en la Tierra; una sección de noticias en la que los niños se enteran de los concursos, promociones y actividades”.

Sobre ELBAC vale la pena destacar que fue un personaje que logró entablar conversaciones directas con el público infantil al cual se dirigía, hablándoles sobre el respeto por los demás, el cuidado del medio ambiente, entre otros temas, a través de la historieta, donde no solo aprendían, sino además se veían representados. 

Lucía recibía muchísimas cartas de los lectores de la revista. ELBAC también tenía su propia dirección electrónica a donde los niños le escribían. Esto fue algo innovador en una época en la que apenas empezaba la comunicación electrónica. 

Aún hoy algunas personas rememoran a ELBACy lo que significó en su infancia cuando eran parte de su “Círculo Amarillo”.

Figura de ELBAC. Foto de la cuenta @arqueologiademarca

Lucía, una mujer que rompió el molde

Si bien en retrospectiva Lucía lamenta no haber dedicado más tiempo a Lucrecia y haberle apostado con más entusiasmo a su relevancia, ahora reconoce el papel sanador que jugó Lucrecia en una época difícil de su vida. Asimismo, reafirma la necesidad de que existan más voces femeninas expresándose, reclamando su lugar y creando una sociedad más humana y más digna para las mujeres, pues \”cuando las mujeres son las que cuentan las historias, toda la humanidad cambia\”. De igual forma, Lucía no descarta aún una segunda etapa de Lucrecia, en la cual pueda dar cuenta de las experiencias que tiene en este momento de su vida: “siento que quiere volver a salir ahora. Tengo que imponerme la disciplina y lo he empezado a hacer ya. Volver a dibujar y dejarla hablar. A veces incluso habla y me divierte”. Esperaremos esa segunda etapa de Lucrecia.

Conversación con Lucía Lozano

A continuación también pueden ver la conversación con Lucía Lozano, una entrevista que hace parte de “Incógnitas. Mujeres en el cómic colombiano de ayer y hoy”, una serie sobre la participación de las mujeres en la narrativa gráfica colombiana, realizada por Lina Flórez y Estefanía Henao desde Altais Cómics.

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Altais Cómics es un espacio web dedicado a la producción, investigación y divulgación del cómic colombiano.

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