Dibujar y descubrir, una entrevista con Lorena Alvarez

Lorena Alvarez es quizás una de las historietistas colombianas más destacadas a nivel internacional. Sus cómics: Night Lights (Luces Nocturnas) e Hicotea publicados originalmente en inglés por la editorial Nobrow, y luego en español por Astiberri Ediciones, la han hecho merecedora de dos nominaciones a los premios Eisner y, en 2019 ganadora el premio Russ Manning a los nuevos talentos del cómic. 

Diseñadora gráfica e ilustradora, aunque desde pequeña Lorena sentía la necesidad de dibujar y era lectora de historietas, fue en la sección de cómic de la Biblioteca pública de Fayeteville, Arkansas, donde empezó a materializar las tres historias cortas que más tarde se convertirían en la serie Luces Nocturnas. En esta entrevista Lorena cuenta algunos detalles sobre su obra y su relación con el dibujo. 

Estefanía Henao: En tu obra noto un interés por construir y narrar ficción, llevar la realidad a escenarios imaginarios. ¿A qué responde esto? 

Lorena Alvarez: Creo que es mi actitud o forma de mirar las cosas. Me gusta mucho la biología, pensar que hay mundos presentes que uno no ve a simple vista, todo el mundo micro, lo que pasa en el océano, la idea de que uno es un planeta, un ecosistema. Y me parece muy chévere, así como la idea del monstruo, del extraterrestre, cómo se construyen seres que no existen a partir de lo que uno ve, y luego vas a ver lo que pasa en el fondo del océano y es otro planeta. Eso me parece fascinante. 

EH: También está presente el dibujo como tema ligado a la adquisición del conocimiento, por ejemplo, en el personaje de Sandy

LA: Dibujo mucho para darle sentido a lo que está pasando, desde chiquita fue un poco así, dibujar las preguntas que tenía, para llenar vacíos y tratar de responderlas sola. De chiquito uno es muy trascendental aunque no lo crea. También estando en un colegio de monjas hay un pensamiento mágico, cierto misticismo —ser católico es estar muy atento a la imagen—. 

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Hicotea, p. 16. Sandy e Hicotea dentro del caparazón.

EH: Esa relación con el conocimiento y con las preguntas es algo que se nota en Hicotea, al entrar en el caparazón, por ejemplo. ¿Cuál es tu mirada sobre esta relación?

LA: Yo me planteo estas preguntas grandotas a las que no puedo aspirar hallarles respuesta, pero sí puedo raspar un poco la superficie dibujando. La idea para Hicotea surgió en Arkansas, mi novio me contó que iba en la bicicleta y que casi se pasa por encima una tortuga, empecé a escribir una historia de una nena que se chocaba con un caparazón, la bicicleta iba volando, la nena cae inconsciente y se halla dentro del caparazón de la tortuga. Entonces estaba mirando el libro “Breve historia del mundo”, en la introducción de Carl Sagan, una mujer dice “¿cómo saber que el universo no es una tortuga encima de otra tortuga encima de otra tortuga?” Y también está el mito de la tortuga universal, que está en muchas culturas, en algunos casos la tortuga sostiene el mundo, en otros el caparazón de la tortuga contiene el mundo, entonces me pareció linda la metáfora y cuando Wilson, mi novio, me contó de la tortuga, encontré una excusa para empezar a explorar mi preguntas. 

Luces Nocturnas_p 15

Luces Nocturnas, p. 15. Morfie se presenta a Sandy.

EH: En una reseña a tu trabajo publicada en The Comics Journal, Brigid Alverson menciona que Luces Nocturnas e Hicotea parecen dos caras de la misma moneda: “Mientras Luces Nocturnas es una advertencia sobre prestar demasiada atención a las fuerzas externas, Hicotea es sobre los peligros de volverse hacia adentro e ignorarlos”. También menciona algo respecto a la depresión. ¿Qué tan acertada es esta interpretación? 

LA: Me gusta mucho cuando hay lecturas tan diferentes sobre lo que hago, porque de pronto uno las intuye y están en el libro pero otra persona es la que las agarra. Me pareció muy chévere y sí, pienso que Hicotea es más hacia dentro, más introspectiva y Luces Nocturnas es la primera.  

El final de Luces Nocturnas decidí dejarlo abierto porque Morfie no es un monstruo externo, es un reflejo de Sandy. En algunas viñetas lo muestro, hay algunas composiciones en espejo, y pensé mucho en mi experiencia con la ansiedad o la depresión: son cosas con las que uno tiene que lidiar durante toda la vida, no hay finales. Cuando me preguntan ¿Qué quieres decir? No puedo ni quiero concluir nada, me interesa más entrar en conversación con quienes reciben mis historias y escuchar sus puntos de vista. 

EH: Ahora que lo mencionas, quisiera saber un poco más sobre un recurso que se ve mucho en la serie: las dobles páginas con dibujo trayecto

LA: Uno de los primeros artistas de cómic que me impactó mucho fue Gianni de Lucca y me gustaban sobre todo las escenas de peleas, super dinámicas y el uso del espacio. Cuando estoy haciendo cómic me gusta saber qué recursos tengo para narrar y si puedo usarlos todos, los uso, porque me gusta la parte experimental, me gusta saber qué pasa en la doble página, cómo la distribuyo, qué puedo hacer en ese espacio. Me gusta trazar trayectos porque me interesa emular la manera en la que usamos el espacio, cómo nos movemos dentro de este, en un fluir constante. Esa manera de dibujar las acciones a lo largo del espacio sin ninguna separación me parece una manera muy bonita de representar eso. También siento que puedo usar el espacio como un protagonista más, un personaje más, como el caso del humedal en Hicotea, es un espacio importante y que quería mostrar, no quería fraccionarlo, quería que fuera algo más inmersivo y también viene de una experiencia del colegio, correr por todo el espacio, coger piedras y tirarlas. 

EH: Sin embargo, en esas páginas también pueden percibirse algunas licencias 

LA: Sí, cuando hago esas páginas cuádruples es un rollo, porque a veces es necesario hacer pausas, insistir en algún detalle, entonces incluyo viñetas para contar el trayecto, además la Lorena diseñadora piensa: “no, eso está rompiendo el ritmo de lectura”, entonces trato de mantener el equilibrio entre la lógica de la narración y la atmósfera que deseo transmitir.

Hicotea p 8 9

Hicotea, p. 8-9, doble página en el humedal.

EH: Lo que mencionas respecto al espacio, conecta muy bien con las ideas que expone Enrique Bordes en Cómic, arquitectura narrativa

LA: A Enrique Bordes lo encontré cuando ya tenía todas las páginas del cómic listas, y creo que llegó a tiempo para el segundo y también para entender muchas cosas que estaba haciendo. Cuando empiezo a trabajar las páginas hay mucha intuición, trato de pensar ¿en una película cómo se haría esto?, o cómo sería el ritmo. Me gusta mucho la comparación que hace Enrique con la arquitectura. Porque nos movemos en estructuras materiales,  puertas, marcos, ventanas que pueden compararse a los marcos y límites de las viñetas.

EH: En cuanto al formato Luces Nocturnas e Hicotea me recuerdan a Blacksad de Juanjo Guarnido y Díaz Canales ¿hay alguna influencia allí? 

LA: Consulto mucho Blacksad porque me gusta cómo manejan la densidad en los paneles, son historias bastante complejas, son cortas pero tienen mucha carne, no se pueden permitir la doble página con mil cosas, sino que tienen que ser muy efectivos, entonces cuando me enfrento a partes más densas de la historia que necesitan eficiencia, me gusta mirar Blacksad en particular. 

EH: De tus cómics me llama la atención esa sutileza narrativa; son historias aparentemente calmas, no esperan ser grandilocuentes, sino contar una historia sencilla con su encanto. 

LA: Por mucho tiempo pensé que no era capaz de escribir porque pensaba que era necesario tener “grandes” ideas. Esto cambió cuando empecé a dibujar sobre mis experiencias y preguntas personales, entendí entonces que aunque mis historias no son grandilocuentes, me motivan a investigar, a aprender cosas nuevas y desarrollarlas a través del dibujo.

EH: Pero a la vez esa sutileza, deja ver una reflexión sobre el modo de contar

LA: Me da susto que no me dé para resolver más que “y vivieron felices para siempre“ o “todo era un sueño”. Eso es un temor que tengo, no llegar a la solución de la historia. Leí en un libro de un guionista que me recomendaron, dos cosas que me gustaron: 1. Que lo más importante de la historia ni siquiera es el problema en sí, sino la solución del problema, entonces claro, yo pensaba contemos algo sencillo como amarrarse los zapatos, y cómo puedo hacer que la solución sea mucho más interesante que el problema en sí, ¿qué puedo contar de amarrarme los zapatos que sea una manera nueva de hacerlo? y 2. Que a veces ni siquiera depende de la historia, sino de la transformación del personaje. Entonces siempre estoy pensando en esas dos cosas, otro asunto es que lo logre o no, pero siempre estoy pensando en eso. 

EH: ¿Cómo interpretas entonces el premio Rush Manning?

LA: Me gusta que haya sido un Manning, creo que reconoce el lugar donde me siento, como una persona que está empezando, a pesar de que llevo trabajos de largo aliento. También son de largo aliento por mi inexperiencia, porque estoy asimilando e incorporando un montón de cosas nuevas a mi trabajo, porque vengo de un contexto distinto que es la ilustración. Bien que sea reconocimiento al primer trabajo, lo único que a veces me preocupa es la atención mediática que eso trae, porque es complicada de manejar, y porque la gente se hace expectativas acerca del trabajo. Y claro, creo que es natural tenerle miedo al fracaso.

Luces Nocturnas_p 22

Luces Nocturnas, p. 22. Sandy y Morfie.

EH: También noto una preocupación o atención por los detalles, casi de ilustración botánica o científica. 

LA: Me gusta el rigor al observar e interpretar los detalles en la ilustración científica. Por ejemplo, cuando dibujé la rana diseccionada me tomé el tiempo para buscar fotografías, dibujos, videos, leer el procedimiento que los estudiantes debían seguir entonces, (aprendí, que debían matar a la rana descerebrandola, es decir, insertando una aguja en su cabeza) y averiguar un poco sobre cómo esta práctica se detuvo aquí. Es una escena que proviene de un recuerdo desagradable, pero no quería incluirla para escandalizar gratuitamente, necesitaba mostrar el sentimiento de tristeza y rechazo que la muerte de la ranita genera en Sandy (y que generó en mí entonces) en un momento más bien reflexivo, silencioso. Los recursos de la ilustración científica me ayudaron a resolver esa representación.

Por otra parte, está el simple gozo de dibujar. Ambos libros están llenos de detalles personales, de autochistes, de pequeños homenajes a mis bandas favoritas. Las páginas donde muestro el museo de la tortuga están llenas de referencias a artistas que admiro en todas las disciplinas.

EH: ¿Has pensado en cambiar radicalmente de tópicos?

LA: Por ahora me encuentro frente a un espacio abierto. Escribir historias fantásticas me ha permitido explorar las preguntas que me motivan a escribir y aprender. Además, es probable que estas preguntas se ramifiquen de tal manera que me encuentre escribiendo sobre temas completamente distintos en un futuro. Sí me gustaría, por otra parte, publicar en otros formatos y participar en proyectos colaborativos, autogestionar proyectos, escribir historias cortas.

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Estefania Henao B.

De la caja de colores solo gasto el rojo. Veo historias en detalles insignificantes, si no son cuentos, son viñetas.

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