En noviembre de 2025, durante el 1er Congreso Internacional Ring: La Historieta Desde y Hacia Latinoamérica, el dibujante e investigador Pablo Pérez presentó la ponencia «Historieta doble, la mirada del dibujante en la etnografía visual», en la que explora la intersección entre el lenguaje gráfico de la historieta y los métodos de observación etnográfica. A continuación, se reproduce su intervención completa.
TÍTULO: Historieta doble, la mirada del dibujante en la etnografía visual.
EXPOSITOR: H. Pablo Pérez P. Cofundador Colectivo Altais Cómics – Docente Tecnológico de Artes Débora Arango, Colombia.
MODALIDAD: On-line
PALABRAS CLAVE: Historia, no ficción, etnografía visual, representación visual, Narrativa gráfica, campesinado.
RESUMEN:
Lejos de ser un traductor pasivo de textos académicos, el dibujante se erige como un coinvestigador cuya mirada interpreta, sintetiza y reconstruye narrativas históricas a partir de datos etnográficos, orales y archivísticos recolectados para la realización de cómics de no ficción.
En el caso de Ulianov Chalarka (Pereira, 1938 – Montería, 1977) y su libro Historia gráfica de la lucha por la tierra en la Costa Atlántica (1985), su estilo visual no fue un simple añadido ilustrativo, sino un componente metodológico fundamental dentro del proyecto de Investigación Acción Participativa (IAP) de Orlando Fals Borda y la Fundación del Caribe. La mirada técnica y estética de Chalarka dio forma visual a la memoria campesina, transformando conceptos abstractos y relatos complejos en viñetas accesibles y poderosas.
El libro Historieta doble. Una historia gráfica de la Investigación Acción Participativa (2025), de les investigadores Joanne Rappaport, Lina Flórez y Pablo Pérez, no solo recupera parte del proceso de elaboración de las historietas creadas por Chalarka, sino que también destaca el papel del dibujante como investigador y como puente de diálogo y validación comunitaria. Esta dimensión convierte el proceso de dibujo en un acto de análisis en sí mismo, donde decisiones sobre composición, encuadre y representación de personajes, escenarios y contextos están cargadas de significado político y cultural.
La ponencia explora cómo la mirada de Chalarka, recuperada e interpretada en Historieta doble, trasciende el tiempo y construye un legado. No solo compila cómics históricos, sino que, al ahondar en las raíces de la metodología IAP, demuestra la vigencia del poder narrativo de lo visual para ofrecer meta-relatos. Estos evidencian cómo el lenguaje gráfico puede entrelazar épocas, conectar luchas pasadas con debates presentes y hacer que la teoría académica sea tangible y emotiva a través del dibujo. La ponencia argumenta que la mirada del dibujante es, en esencia, la clave que permite que la investigación en el cómic de no ficción no solo se documente, sino que se sienta, se recuerde y se movilice, consolidando un archivo facticio y político.
1. Breve introducción personal
Buenos días a todas, todos y todes. Es un verdadero gusto y un honor compartir con ustedes este espacio.
Mi nombre es Pablo Pérez, y me defino, ante todo, como un narrador visual. Soy historietista, ilustrador y magíster en Periodismo. Este cruce de caminos entre el dibujo y la investigación es el que ha definido mi trayectoria creativa e intereses académicos.
He tenido la suerte de co-crear cómics de no ficción, documentales y periodísticos como Emilia y Tres Horizontes con el sello Cohete Cómics de Colombia, un camino que me llevó a ser coautor del libro Historieta Doble: A Graphic History of Participatory Action Research, la investigación que hoy nos convoca.
Toda esta experiencia, que pueden encontrar y explorar en altais-comics.com, ha consolidado en mí el interés por reivindicar la mirada del dibujante, no como la de un simple traductor de textos, sino como la de un auténtico coinvestigador en la etnografía visual que se presenta a través del lenguaje visual del cómic.
Quiero adelantarle mi conclusión para invitarles a explorar juntos cómo, en el cruce entre la etnografía visual y la narrativa gráfica de no ficción, el artista que dibuja interpreta, sintetiza y, en esencia, construye conocimiento desde lo visual. Es una mirada que da forma a la memoria y que convierte el acto de dibujar en un potente método de análisis.


2. Los Autores y la Génesis de "Historieta Doble"
Historieta Doble es el fruto de un encuentro entre tres miradas distintas pero complementarias: la de la antropóloga Joanne Rappaport, la periodista e historietista e investigadora independiente Lina Flórez y mi propia experiencia en el cómic documental.
El proyecto comenzó 2020, cuando Joanne, después de años investigando los archivos de Orlando Fals Borda, publicó El cobarde no hace historia de 2020 en el que narra como a comienzos de la década de 1970, un grupo de intelectuales colombianos liderados por el sociólogo Orlando Fals Borda crearon un colectivo , conocido como la Fundación del Sinú, dedicado a la investigación-activista, quienes Mediante una combinación de sociología e investigación histórica con un compromiso firme con movimientos sociales de base trabajó con organizaciones indígenas y campesinas en diferentes regiones de Colombia, como Asociación Nacional de Usuarios Campesinos (ANUC), quienes en esta década promovieron sin éxito la Reforma Agraria.
En El cobarde no hace historia, Joanne Rappaport analizó el desarrollo de la investigación-acción participativa en la Costa Caribe y explicó cómo, entre muchas otras metodologías, el cómic fue una herramienta fundamental en la metodología de la IAP, de esta exploración destaca la figura del dibujante Pereirano Ulianov Chalarka quien junto al colectivo narró las luchas campesinas en folletos ilustrados, como los llamaron en ese momento, y que hoy se conoce en Colombia como el libro cómic Historia gráfica de la lucha por la tierra en la Costa Atlántica, que pueden descargar de la página del Banco de la República de Colombia.
Fue entonces cuando nos encontramos. Desde Altais Cómics, ya veníamos explorando el poder de la no ficción en viñetas con proyectos biográficos, periodísticos y documentales, como Emilia y Tres Horizontes. Joanne nos propuso inicialmente adaptar El cobarde no hace historia al cómic, pero tras las primeras conversaciones se decidió no hacer una adaptación si no un libro cómic que no solo contara la historia de la IAP, sino que también hiciera visible el proceso creativo y metodológico detrás de las historietas de Chalarka, un dibujante cuyo trabajo era mucho más que simple ilustración.
Así, este libro se convirtió en un viaje de ida y vuelta. Por un lado, buscaba recuperar y analizar ese archivo visual casi olvidado. Por el otro, y este es el corazón del proyecto, queríamos poner el foco en la metodología: demostrar que el proceso de investigar, dibujar y validar esas historietas con las comunidades campesinas era en sí mismo un acto de co-investigación.
Juntos, nos embarcamos en la tarea de darle una nueva vida a esta historia, entendiendo que el cómic, lejos de ser solo un producto final, es una poderosa herramienta de análisis y construcción de memoria.
3. Contexto Histórico: Chalarka, Fals Borda y la Investigación Acción Participativa (IAP)
Para entender la verdadera revolución que representó este trabajo, debemos viajar a los años 70 en la Costa Caribe colombiana. Es aquí donde converge la figura fundamental del sociólogo Orlando Fals Borda, su metodología de Investigación Acción Participativa, y el talento de un artista excepcional como: Ulianov Chalarka.
La IAP no era una metodología de escritorio. Era un compromiso activo con las comunidades, donde el conocimiento no se extraía, sino que se construía con la gente. Fals Borda entendió que para devolverle al campesinado su historia y su poder, necesitaba herramientas que resonaran con ellos. Y ahí fue donde el cómic se convirtió en algo mucho más que entretenimiento.
Ulianov Chalarka, un artista autodidacta con un don extraordinario para el retrato, se unió a este proyecto. Su misión no era ilustrar un texto preexistente. Su lápiz se convirtió en una herramienta de investigación etnográfica.
Él se sentaba con las comunidades afrodescendientes, los adultos mayores, con líderes y lideresas sociales, y escuchaba sus relatos. Le señalaban cómo eran sus casas, sus herramientas, la ropa que usaban, la forma del río, los cultivos, le compartían su historia. Chalarka, con una humildad y una precisión enormes, absorbía esos detalles y los traducía en viñetas. Su dibujo se esforzaba por ser un reflejo fiel de una memoria que solo existía en la oralidad.
Fruto de ese proceso colaborativo entre 1972 y 1974 nacieron cuatro historietas fundamentales en la historia del cómic colombiano, compiladas en el libro “Historia gráfica de la lucha por la tierra en la Costa Atlántica”. Cada una cuenta una lucha específica:
- “Lomagrande”, sobre el despojo de tierras por parte de terratenientes
- “Tinajones”, donde el propio paisaje se convierte en un personaje de la resistencia.
- “El Boche”, una denuncia cruda de la explotación laboral.
- y especialmente “Felicita Campos”, que visibiliza el papel crucial, y a menudo olvidado, de las mujeres en estas luchas campesinas.
Estas historietas no eran el final del proceso de investigación, sino el principio y el proceso mismo. Eran el vehículo para devolver esa historia reconstruida a la comunidad, para que se reconocieran en ella, la discutieran y la usaran como combustible para su organización. En esencia, los cómics de Chalarka fueron un puente entre la rigurosidad académica de la IAP y el poder movilizador de la memoria visual. No solo documentaban una lucha; eran una herramienta para construir futuro.


Ulianov Chalarka, hacia 1972-1974. Colección Orlando Fals Borda del Banco de la República.
4. La Mirada que Investiga: El Dibujante como Coinvestigador
Llegamos al corazón de esta reflexión. ¿Qué hace que el trabajo de Ulianov Chalarka, y de todas, todos y todes les dibujantes de cómic de no ficción, no sea simplemente ilustrar, sino investigar? Para responder esto, debemos adentrarnos en lo que significa la mirada del dibujante en la etnografía visual.
Chalarka no recibió un guion cerrado para decorar. Su proceso fue el de un coinvestigador. Se sumergió con Fals Borda en la metodología de la IAP, escuchando a las comunidades, recorriendo los territorios y consultando archivos. Su lápiz se convirtió en un instrumento de síntesis y análisis.
A partir de este caso, quiero compartir con ustedes cinco aspectos clave que reivindican a les dibujantes como coinvestigadores:
Primero: La síntesis de datos en una narrativa visual.
Un dibujante como Chalarka no copia la realidad; la interpreta. Toma datos etnográficos dispersos, testimonios orales y documentos de archivo, y los teje en una secuencia visual coherente y poderosa. Transforma la complejidad en una historia accesible sin perder rigor.
Segundo: La toma de decisiones cargada de significado.
Cada elección en la viñeta –el encuadre, la composición, la expresión de un personaje– es una interpretación con peso político y cultural. ¿A quién ponemos en el centro de la imagen? ¿Cómo mostramos el dolor o la resistencia? Esas decisiones no son estéticas, sino metodológicas; construyen una perspectiva específica sobre la historia.
Tercero: El dibujo como acto de análisis en sí mismo.
Al dibujar, se piensa. La mano que traza líneas está procesando información, decidiendo qué destacar y qué omitir para comunicar una idea central. Como dice Joe Sacco, un dibujante “ensambla elementos deliberadamente”. No hay azar, sino un análisis constante que se materializa en la puesta en página.
Cuarto: La construcción de un “testimonio visual” empático.
Chalarka logra que sintamos que estamos caminando junto a Felicita Campos. Su mirada no es fría y distante; es una mirada que busca la empatía, que humaniza la historia y le devuelve su dimensión emocional a los datos. Esto es crucial para que la investigación no solo se entienda, sino que se sienta y que movilice.
Quinto: La validación comunitaria como parte del proceso.
Estas historietas no se hacían en un estudio a puerta cerrada. Se dibujaban, se mostraban a las comunidades y se ajustaban según su retroalimentación. Este diálogo constante convertía y convierte al cómic en una herramienta de validación y empoderamiento, cerrando el círculo de la Investigación Acción Participativa.
En esencia, la mirada de Chalarka nos demuestra que el dibujante es ese puente indispensable que traduce el conocimiento académico y comunitario en una narrativa visual que perdura. No es un traductor pasivo, sino un intérprete creativo cuya mirada investigadora es fundamental para darle forma, cuerpo y alma a la memoria en cómic.


Ulianov Chalarka, hacia 1972-1974. Colección Orlando Fals Borda del Banco de la República.
5. Del Archivo a la Viñeta: La Construcción de un Legado Visual
En este orden, si el trabajo de Chalarka nos mostró el camino, en “Historieta Doble” quisimos recorrerlo nosotros mismos, convertiendo su legado en un método vivo. Este libro es mucho más que una compilación; es un ejercicio práctico de etnografía visual que aplica lo que aprendimos al estudiar su proceso.
Al analizar cómo Chalarka trabajó con Fals Borda, comprendimos que la IAP no era solo una teoría, sino una práctica de diálogo constante. Por eso, nuestro proceso creativo fue, en sí mismo, una investigación colaborativa. A lo largo de más de treinta reuniones con Joanne y Lina, conversamos, debatimos y construimos el guion de la misma manera horizontal que pregonaba la IAP. No éramos una antropóloga que investigaba, una guionista que escribía y un dibujante que ilustraba; éramos tres coinvestigadores trenzando miradas.
El gran desafío, y nuestra mayor apuesta, fue cómo representar visualmente las múltiples capas de tiempo que convergen en esta historia: el pasado de las luchas campesinas, los años 70 con el trabajo de Fals y Chalarka, y nuestra propia investigación en el presente.
La solución vino de la mano del color, una decisión que fue en sí misma un acto de análisis. Decidimos que:
- Las fuentes de archivo –fotos, documentos, las mismas viñetas de Chalarka– estarían en sepia.
- Nuestras reconstrucciones y escenificaciones de los hechos históricos tendrían un color lila.
¿Por qué? Porque queríamos ser transparentes con el lector. El sepia le dice: “esto es un documento original”. El lila le advierte: “esta es nuestra interpretación visual, informada por la evidencia, pero filtrada por nuestra mirada”. Incluso creamos un tercer código visual –un fondo a rayas– para diferenciar las entrevistas contemporáneas, que son a la vez fuente y espacio de análisis.
Estas decisiones cromáticas no fueron decorativas. Fueron una respuesta metodológica a una pregunta central de la etnografía visual: ¿cómo hacer visible el proceso de construcción de la memoria? El lenguaje gráfico nos permitió entrelazar épocas en una sola página, mostrando cómo la lucha de Felicita Campos en el pasado dialoga con la metodología de Fals Borda en los 70 y con nuestras preguntas en el presente.
La estructura Historieta Doble busca ser multidimensional, de ahí su nombre, el concepto de “doble” define su construcción.
La narrativa gráfica principal cuenta en viñetas la historia del trabajo de Fals Borda con el movimiento campesino (ANUC) en los años 70, El trabajo investigativo de Ulianov, Chalarka, Victor Negrete, Nestor Herrera, Yovadis Londoño, personajes reales encarnan el pasado y el presente de la IAP.
Ademas contiene un apéndice documental que incluye fuentes de archivo, fotografías y ensayos que fundamentan la investigación visual, con material complementario como entrevistas y bibliografías, que enriquece el contexto.
En esencia, “Historieta Doble” no solo compila una parte de la historia de Fals Borda, rinde homenaje a Chalarka; y presenta al cómic de no ficción es un espacio privilegiado para la investigación, donde el dibujo sintetiza tiempos, conecta luchas y, sobre todo, hace tangible y emotiva la teoría, permitiendo que la historia no solo se documente, sino que se sienta y se movilice de nuevo.


6. Conclusión: La Viñeta como Archivo Vivo y Herramienta de Futuro
La conclusión profunda es que la viñeta no es un simple contenedor de datos, sino un archivo vivo.
La mirada del dibujante es la clave que transforma la investigación en algo que trasciende el papel. No se trata solo de documentar hechos, sino de hacer que la memoria se sienta en la textura de un dibujo, se recuerde en la fuerza de una composición y, lo más importante, se movilice en la conciencia de quien la lee.
En “Historieta Doble”, al seguir las huellas de Chalarka y Fals Borda, no solo contamos una historia. Aplicamos la Investigación Creación en nuestro propio proceso, evidenciando que el cómic de no ficción es, en esencia, un archivo facticio y político. Es “facticio” porque construye verdad desde la evidencia y la interpretación visual, y es “político” porque su razón de ser es servir, dialogar con las comunidades y ser herramienta para la acción.
La vigencia de este enfoque es total. En un mundo saturado de información efímera, la etnografía visual nos ofrece un camino para crear narrativas profundas y perdurables. El cómic de no ficción, con su poder para sintetizar tiempos, conectar luchas y humanizar la teoría, se consolida como un espacio único para pensar nuestro pasado y actuar en nuestro presente.
Así, cada viñeta que nace de esta mirada se convierte en una semilla. Es un archivo que no duerme en un estante, sino que late, interpela y nos invita a seguir dibujando, investigando y transformando. Ese es el legado que, con gratitud, recogemos de Chalarka y que hoy, con esperanza, compartimos con todos ustedes.
Muchas gracias.


Portada edición canadiense en inglés, Editorial University of Toronto Press.
Portada edición colombiana en español, coedición Editorial Universidad del Rosario, Editorial Universidad Nacional de Colombia.



